Aunque en América Latina existen varias leyes, políticas y normas para enfrentar el bullying escolar, gran parte de esta normativa es ambigua respecto a la intimidación por orientación sexual, identidad y expresión de género. No obstante, hay herramientas muy útiles para manejar esta clase de violencia escolar.

Los derechos de niños, niñas y adolescentes prohíben, de manera explícita, todos los actos de violencia contra esta población, incluida aquella que tiene lugar en el entorno escolar. También estipulan que esta población no puede ser discriminada y debe estar protegida contra toda forma de abuso. Sin embargo, esa no es la realidad de buena parte de niños, niñas y adolescentes.

En el entorno escolar, un espacio que se supone debería ser uno de los más seguros, muchos menores son víctima de bullying por su orientación sexual o por salirse de los comportamientos socialmente esperados para hombres y para mujeres.

A esto se suma lo que muchos de ellos viven a través de sus redes sociales, donde la vigilancia y el control es aún menor.

El primer paso para enfrentar esta situación es que los adultos que rodean a estos menores -padres de familia, docentes y directivas escolares- reconozcan esta realidad y posteriormente tomar medidas para la prevención y manejo de la intimidación escolar por orientación sexual o expresión de género, una de las formas de violencia escolar más frecuentes pero más oculta o ignorada.

Las leyes, políticas y normas de América Latina que incluye esta línea del tiempo son un soporte legal y normativo importante para emprender acciones concretas contra esta situación que afecta a millones de niños, niñas y adolescentes.

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